Año: 2010

Dedicado a  la Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras, María Santísima del Dulce Nombre y San Juan Evangelista

Él sabía que había llegado su hora, sabía que no habría forma alguna de frenar lo que había de llegar, pero aún así tuvo momentos de debilidad que le afloraron durante la noche en el huerto de los olivos. Su parte humana se hacía presente, cómo no sentir temor ante la seguridad de un trágico destino. Se veía solo con su carga, sus oraciones no servirían de nada, acaso para sobrellevar la terrible espera; estaba condenado.

Las noches solitarias son cúmulos de pensamientos tristes, pesimistas y sin aliento, lo contrario del amanecer. Y sobre todo para quienes el futuro es tan desesperanzador. Qué sentimiento puede recorrer a una  persona que no sabe si esa será su última noche en la vida, cómo afrontar esa frontera mística tan difícil de cruzar. Son personas como Jesús condenado a muerte, pero también cualquier persona enferma, sin cobijo, o en soledad absoluta, para quienes la noche es aún más oscura, inhóspita y descorazonada. 

Eso he querido trasmitir con mi música, la triste certeza de que ya está todo cumplido, con sabor a despedida. El miedo a no saber si verás el nuevo amanecer, que todos seguramente habrán padecido en alguna ocasión, en esos momentos en que te enfrentas a solas con tus pensamientos más sombríos. Cuando nos abandonamos al sueño realmente no sabemos qué pasa con nosotros durante esas horas, y vivimos experiencias oníricas que nos hacen ver lo que no se ve a la luz del sol. Aunque dicen que perecer dormido es el mejor final que una persona pudiera tener, lo cierto es que Jesús sabía que su muerte no iba a ser ni mucho menos indolora, lo cual intensificaba el padecimiento de la espera.

Pero Jesús pasó la noche en vela, orando al Padre, no perdía las fuerzas, aun viendo todo en contra. No quiso que sus discípulos vieran derrotado al hombre que días atrás entraba triunfante en Jerusalén, aunque el héroe más grande estaba viviendo, como cualquier mortal, sus momentos más bajos.

Comienzo con un tema lúgubre, piano y  grave pero dulce, con los chelos; anunciando la noche están las campanas, campanas premonitorias que rompen el silencio nocturno. La trompa aparece a modo de anuncio, al igual que el timbal, son los avisos de lo que está por venir más adelante. Este primer tema se eleva hasta un tutti con el tema principal y una segunda voz que  intensifica el sabor acre, amargo del comienzo; los metales anuncian implacables la condena que está al llegar.  La explosión de ese primer sentimiento se va apagando.

Una base sobre acordes en el piano y madera y un dulce pizzicato de cuerdas preparan el camino al solo de oboe, un pensamiento que te hace recordar todo lo que dejas atrás, todo lo que has vivido, todo lo acumulado en unas retinas que no volverán a ver; cada vez se intensifica más y ese lamento ya llena todo el ambiente, todos los instrumentos repiten el solo acompañando al oboe. Un contrapunto sencillo en trompas y saxos da una sensación de adiós.

Comienza la verdadera lucha, se está debatiendo entre la vida y la muerte, el dolor, la agonía, todo anuncia que ya no hay vuelta atrás. Los metales oran y se sublevan,  se preguntan el porqué de ese destino. Lo que está por venir es más grande que lo que se deja atrás, la lucha se desata… hasta que llega la resignación. Las terribles dudas se disipan con una serena aceptación de la muerte, sabiendo que después de ésta vendrá la dulce salvación, la redención para la que ha nacido.

Tremolo de maderas agudas y solo de chelo, saxos y trompas. Carácter largo, dulce y sensación de paz y bienestar. El camino ya ha empezado, te alejas de la muerte para llegar a la vida otra vez, el oboe aparece de nuevo proclamando que aquellos recuerdos siguen estando en ti y no se irán, están más vivos que nunca. Puedes volver a oler los olivos, escuchar los grillos, volver a sentir sosiego. Un segundo tema a modo de ascensión con acordes de séptima desplegados nos lleva hasta el final en tutti con el tema doblado en velocidad. Ya ha terminado todo, un ambiente de sosiego y paz. El final indica que todo se ha cumplido.

 

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